Open Data en la Ecología.

daniela

 

 

Estamos en una de las épocas más complicadas para el mundo. Nuestro descuido del planeta durante milenios nos está pasando cuenta de cobro y las consecuencias de actos irresponsables en contra de la ecología y, por ende, en contra de nosotros mismos, no se ha hecho esperar. Sin embargo, no todo está perdido y aumentando la conciencia ambiental todavía podemos reversar algunas de las consecuencias nefastas que están llevando al mundo a su destrucción. Y es acá donde el open data[1] puede contribuir enormemente al desarrollo de políticas y acciones que busquen la mejoría de nuestro medio ambiente.

Ahora bien, como muchos ecologistas lo han hecho notar, el problema de la ecología y de la ciencia en general, es que el compartir datos no es una práctica común por lo que el open data se estrella, directamente, contra una closed science que dificulta mucho que exista una comunidad abierta que pueda participar, proponer y encontrar soluciones a sus problemas, locales o globales, ecológicos, y tener herramientas que les permita actuar, con una verdadera base científica, y dar soluciones similares a casos igualmente parecidos, así como participar académicamente, y a una escala mayor, de las investigaciones locales sobre el medio ambiente. Esto también dificulta el avance tecnológico del cual se desarrolla todo el open data a nivel general. Los datos abiertos permiten, como sabemos, el desarrollo de diversos software, aplicaciones y demás instrumentos tecnológicos, de fácil acceso, que permiten, a través de la comunidad, desarrollarse y dar información sobre alguna situación, en este caso sobre la ecología, por lo que impulsar el uso de datos abiertos dentro de este campo sería deseable también para la ciudadanía quienes como usuarios de la tecnología podrán advertir de los problemas que se presentan dentro de su comunidad.

Ya en artículos como el de Reichman, Jones y Schildhauer, publicado en el 2011, en el número 331 de la revista Science, o por Chamberlain en el portal INNGE (International Network of Next-Generation Ecologists), se quejaban de lo acá expuesto y resaltaban el papel que juegan portales como el ya citado INNGE, y DataOne, donde los científicos pueden subir y compartir sus datos y dejar que otros se nutran de ellos, sean debatidos y desarrollar conocimiento en pos de la ecología.

Por otro lado, nosotros llamamos la atención sobre el desarrollo del open data en los ciudadanos que no hacen parte de esta comunidad científica. Como se advierte en los artículos antes citados, un problema mayor lo genera el uso de vocabulario científico especializado, no de fácil acceso para el simple interesado en desarrollar dentro de su localidad un mundo mejor. Sin embargo, acá también se han dado mayores esfuerzos por desarrollar tecnología al alcance de todos, con aplicaciones como Beach Sanitary Survey, que permite el rastreo de las condiciones de una playa específica o Air Pollution Survey, que permite medir los niveles de polución en el aire; sin embargo, no son aplicaciones populares y masivamente descargadas, por lo que sería bueno no sólo generar estrategias para el desarrollo científico del open data que permita, con pleno conocimiento y desarrollo científico detectar problemas comunes y compartir soluciones, sino también hacer extensiva y crear puentes de comunicación entre la ciencia y la población para que, entre todos, podamos darle a la tierra un día más de respiro.

[1] Acá tomaremos esta acepción citada de lo que se debe entender por el Open Data usado en este artículo.