ANTECEDENTES TEÓRICOS DE LA ECONOMÍA NARANJA

mediosnaranjasEn una entrada anterior nos propusimos un ejercicio académico para comprender el concepto de economía naranja; en el presente post reflejaremos históricamente cómo ha evolucionado la teoría económica con respecto a las actividades culturales y/o creativas.

Desde que el BID lanzó el libro (2013) sobre economía creativa y cultural “La Economía Naranja: una oportunidad infinita”, hacía mención a John Howkins, uno de los autores más reputados a nivel mundial en la materia (economía creativa), y que refiriéndose al libro en mención, afirmó que el documento es “un análisis muy original y perspicaz de la creatividad y la innovación; su punto de partida es un profundo conocimiento de la economía creativa, pero su mayor logro es la imaginación y la habilidad con la que describe cómo se relaciona con todo lo demás y lo que significa para todos nosotros”.

Pues bien, podría decirse que John Howkins autor de “The Creative Economy: How People Make Money from Ideas (2001) dada su reputación es el más reciente e importante antecedente de la nueva teoría de la economía naranja.

Sin embargo, existe un texto de 2010 publicado por British Council titulado: La Economía Creativa. Una Guía Introductoria, escrito por John Newbigin, quien como asesor especial para el Gobierno del Reino Unido, jugó un papel protagónico a la hora de establecer la idea de la economía creativa como un elemento legítimo y necesario de la política pública.

Otro antecedente reciente ocurre en 2008, la ONU publicó su primer informe sobre la economía creativa siendo este el primer estudio que presenta la perspectiva de las Naciones Unidas sobre este tipo de economía emergente; donde se describe a las industrias creativas como aquellas que se encuentran en la intersección entre el arte, la cultura, los negocios y la tecnología, y que comprenden el ciclo de creación, producción y distribución de bienes y servicios que utilizan capital intelectual como su insumo primario.

Por otra parte, se cree que en agosto de 2000 la revista Business Week introdujo por primera vez el concepto de economía creativa. Hasta aquí algunos de los antecedentes teóricos recientes de los años 2000.

Ahora bien, no es atrevido pensar que la economía y/o la industria cultural, creativa o naranja ha existido desde siempre, desde que la humanidad puso por vez primera de manifiesto su inspiración, imaginación y talento para la concepción, creación y exposición de sus obras (arte) y muchos espectadores dispuestos a dedicar tanto tiempo como dinero para admirarlas y recrearse.

En años anteriores al 2000, se resalta que el concepto de economía o industria cultural fue acuñado conjuntamente por Max Horkheimer y Theodor W. Adorno miembros de la Escuela de Frankfurt en su colección de ensayos Dialéctica de la Ilustración, compilada y editada  entre 1944 y 1947.

Como se puede presumir existe desde hace varios siglos el interés de pensar y teorizar sobre los efectos de las actividades derivadas de la propiedad intelectual en la economía, a manera de ejemplo, en los siglos XVI y XVII, algunos grandes pensadores económicos ya discernían sobre las actividades artísticas y culturales, como se puede observar en el artículo titulado: “Economía de la Cultura. Una Nueva Área de Especialización de la Economía”.

Visto este breve repaso de los antecedentes teóricos de la economía naranja (creativa o cultural), lo subsecuente es asimilar que ya estamos entrando en la “Era de la Creatividad”.

Para terminar una reflexión con base en esta frase de Gary Hamel: “El mundo ingresó a una nueva era económica, en la que la velocidad para crear es más importante que el desarrollo de habilidades y competencias”.

Álvaro Quintana Bernal

Administrador de Proyectos – GDOSB